domingo, 3 de octubre de 2010

Sacandole rueditas a mi bicicleta..

Como si fuera ayer, recuerdo sacarle las rueditas a mi bicicleta, con ayuda de mama y papa, dándome ese gran empujón, y poder andar sin un soporte en ella, solo yo era el que la equilibraba. Hoy, creo que la vida me ha demostrado, que las rueditas pueden volver a incrustarse en uno, y es tiempo de que nosotros, sin ayuda de papa o mama pudiéramos sacarlas las veces que sea necesarias. Es uno mismo el que va por la vida, juntando las herramientas necesarias para sacarlas, y las llamamos amigos, o seres queridos; pero esta en nosotros, y en nuestra voluntad el utilizar esas herramientas. Hay veces que tristemente juntamos herramientas, pero no sirven para poder extraer nuestras rueditas, a no caer, sabemos que para la próxima herramientas así no debemos levantar mas, no serán de utilidad. No podemos descartar que nosotros mismos también somos una herramienta para las rueditas de los demás, pero depende de ambos el aflojar la tuerca que deje caer la ruedita, puede que no seamos la herramienta justa para esa persona. Muchas veces hay tuercas extrañas en nuestras rueditas, que nos equilibran para un lado, o para otro, y mágicamente algunas herramientas adaptan la forma necesaria para extraer esa tuerca, que dejara caer esa ruedita. Esas herramientas las debemos cuidar, hay muy pocas en el mundo, y se deben valorar, ya que se cuentan con las falanges de un dedo las cantidad que nosotros podamos tener. Aunque a veces, buscamos desesperadamente herramientas, y sacamos rueditas, pero después no nos sirven mas, y buscamos nuevas herramientas; sin darnos cuenta, que la mas valiosa, aquella que se adapta a todas las tuercas que pudiéramos imaginar, esta plasmada en un reflejo.

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