Como un día más, se despierta, sin ganas se dirige a si rutina diaria, ya a destiempo y corriendo. El reloj ha dado más de 10 vueltas y recién sale a la calle.
Su mente en otro mundo, con la mirada hacia el suelo, el cuello cansado de mirar siempre hacia abajo, de agachar la cabeza y dejar pasar la tormenta.
Ya no quiere pensar más, no quiere entender nada, es mejor desconocer y vivir en la ignorancia. Lo rodea lo superficial, lo cínico y burdo de la sociedad, en si, la mayoría de la gente. Ellos prefieren tapar la verdad, cubrirla de mentiras para no pensar, cubrirlas de mentiras para que él no pueda llegar a esa verdad. Lo único que logra pensar es en su actitud, será tan rudo con sus palabras que la gente prefiere ocultarle cosas? Por que si ha dejado de ser directo aún así aumentan las mentiras? No lo sabe, no lo quiere saber, si piensa en ello ya no se siente él, aún peor, algo que detesta.
Cambiar son obtener mejoras, cambiar para que la nada le demuestre que es más parte de la nada, cambiar por cambiar, estar bien pero por dentro mal, para que cambiar?
Decide dejar todo, volver a su mundo, cerrar la ventana, trancar la puerta y quedar ahí, en su burbuja, junto a su corazón y su yo interior, al final de todo, depende tan solo de él poder sonreír siempre.